Azul

Por Alfonso Chunga Ramírez.

Winka Dubbeldam acostumbra trazar universo atribuyéndole al azul la virtud del reposo. El blues postula el azul como la melodía del creador mejor que la música de la creación. Randy Crawford, por allá donde le haya tocado estar, rayó un pentagrama, entre otras importancias para realzar el azul de Almaz.

García Lorca advirtió que hay almas que tienen azules luceros que guardan un viejo rumor de nostalgias y sueños.

Camaradas: habéis de saber que tengo un pájaro azul en el cerebro. Lo confesó Garcín; para sobrepujar: entre las piedras preciosas, el zafiro; de las inmensidades, el cielo y el amor; es decir, las pupilas de Niní. Siempre es preferible la neurosis a la imbecilidad.

Ahmed I, para apaciguar a Alá por las derrotas sufridas a manos de los safávidas, levantó una mezquita azul: y Alá, el azul munificente, relajó su cabreo. Informados los arquitectos británicos de las propiedades sedantes del azul, se exilaron en India y se entregaron a compendiar el más desquiciado tumulto de azulejos. La obra fue de inmediato aborrecida por los colonialistas británicos, los hindúes en cambio se refugiaron en el azul y consiguieron allí la serena serenidad con la que emanciparon las ruecas de los telares.

En el tablón final de la caleta, azulado es la bendición con la que el azul hace inventarios del color del cielo y de la felicidad.

La primavera es azul. Sólo que está de moda venderla como ramos de flores amarillas.