Por: Valery Díaz Vásquez
“Mis papás, mi hermano y yo emigramos en 1989. Yo tenía 14 años”, señaló Traverso al recordar que la decisión familiar de viajar a Canadá fue a causa del terrorismo y la grave situación económica que afrontaba el país.
El idioma ni las materias estudiantiles fueron un inconveniente para él, aunque si le costó forjar nuevas amistades.
“Mi preparación era buena, mi nivel era avanzado, no fue tan difícil integrarme en el tema académico. Sin embargo, el hacer nuevo amigos y aprender cómo funciona el sistema sí se me hizo complejo”, relata.
Destacaba mucho en los cursos de matemáticas y ciencias, a tal punto que colaboró como investigador en un laboratorio en Toronto, mientras cursaba la secundaria. Para el joven Giovanni representó la oportunidad de hacer ciencia y aplicar diversas materias en la investigación.
“Esta experiencia fue determinante; me abrió los ojos a un mundo nuevo, me mostró una posibilidad de vivir”, resalta emocionado.
En Cambridge
De esta forma, con un norte ya trazado, logró ser becado por Trinity College, Universidad de Cambridge, Inglaterra para estudiar Medicina.
Posteriormente, cruzó el Atlántico para cursar un doctorado en Biología Molecular en la Universidad Johns Hopkins, Maryland, Estados Unidos.
Hizo su residencia en medicina interna en el Hospital Brigham and Women’s y su beca de formación en gastroenterología en el Hospital General de Massachusetts, ambos en la Escuela de Medicina de Harvard.
Su trabajo se centró en el desarrollo de nuevas pruebas moleculares para la detección temprana del cáncer de colon.
Durante esa época también continuó con su formación como investigador y ahondó en el campo de la ingeniería biomédica enfocando su estudio en el desarrollo de dispositivos para suministrar fármacos en formas que ayuden al paciente a recibirlos continuamente o a largo plazo.
“Me pareció intelectualmente interesante aprender sobre estos temas, pero también importante poder construir a nivel molecular diferentes sistemas que puedan ayudar a las personas”, agregó.
En el MIT y Harvard
En la actualidad se aboca a un programa de investigación cuyo objetivo es el desarrollo de la próxima generación de sistemas de administración de fármacos.
También se dedica a impulsar el desarrollo de nuevas pruebas de diagnóstico para facilitar la detección temprana del cáncer, lo que resulta crucial para mejorar las tasas de supervivencia y el tratamiento eficaz de esta enfermedad.
Sus laboratorios en el MIT, en el Departamento de Ingeniería Mecánica y en el hospital de Harvard se enfocan en el desarrollo de sistemas para ayudar a pacientes de todo el mundo a recibir farmacia.
Por ello trabaja de la mano con la Fundación Bill y Melinda Gates, una organización filantrópica que busca mejorar la calidad de vida de las personas de forma global. Del mismo modo, con el Departamento de Defensa y varias compañías grandes que desarrollan fármacos.
Oportunidades
Paralelamente, en el MIT, dicta clases sobre el desarrollo de dispositivos para la biomedicina. Tiene cerca de 50 estudiantes que desarrollan un dispositivo orientado a la ayuda de pacientes.
También imparte una clase llamada Translation on Engineering, enfocada en el desarrollo del proceso de un producto de laboratorio, el cual requiere un trabajo interdisciplinario.
Por su parte, en Harvard tiene entre 20 y 30 alumnos, a quienes ayuda a realizar trabajos de posgrado.
“Para mí lo más importante es enseñar a mis alumnos que las oportunidades existen y que busquen, sobre todo, contribuir desde su posición con el mundo”, afirma Traverso al referirse a los valores que cultiva en cada uno de sus estudiantes.
“Trabajar y participar en la formación de la siguiente generación de estudiantes para mi es un honor”, confiesa entusiasmado.
Está claro que el impacto que causa Giovanni Traverso en sus inventos y su contribución a la comunidad científica lo posicionan como un referente en la innovación médica.
Su trayectoria inspira a futuros investigadores a seguir persiguiendo la excelencia en la búsqueda de soluciones para los desafíos de la medicina moderna.
Fuente: El Peruano
