Si Bolaño levantara la cabeza y viera el entusiasmo unánime que generan su obra y su figura, se elevaría desde el fondo del Mediterráneo solo para pronunciar un sonoro: “Qué asco”. Contestaría la ovación, el enaltecimiento y cada uno de los elogios. También estas líneas y todo lo que vendrá a continuación, pero el hígado que le debemos impedirá que eso suceda y desde aquí, siguiendo la mejor tradición bolañesca, nos permitimos contestar su contestación e invocarle una vez más, con algunos de sus conocidos y amigos, para recordar que hoy hace 20 años que murió este ilustre latinoamericano que rompió los códigos de la literatura en español. Continúa leyendo Bolaño, el profeta de un México al que nunca quiso volver