Por: Tani Jaeger-Fine
Con el fin de describir el conjunto de actitudes y conductas que definen a quienes pertenecemos a esta profesión, he acuñado el término arquetipo del profesional legal. En mi libro Becoming a Lawyer: Discovering and Defining Your Professional Persona intento descubrir y discutir estas actitudes y conductas, que son el factor determinante del éxito en la profesión y fuera de ella.
A raíz de la profunda disrupción que vive la industria legal en este momento, se ha vuelto crucial desarrollar un arquetipo sólido de las y los profesionales legales.
Los cambios que experimenta la profesión —como la férrea competencia por los puestos de trabajo más codiciados y por cierto tipo de clientes— han hecho que el desarrollo de un arquetipo robusto cobre aún más importancia.
Características preliminares del arquetipo del profesional legal
Mi trabajo sobre este tema tiene por objetivo despertar el interés por el desarrollo de sus actitudes y conductas. Una vez que hayamos entendido la importancia de la creación de un arquetipo profesional fuerte y seamos más conscientes de las actitudes y conductas que nos marcan como profesionales, las dificultades y el matiz misterioso que rodean al proceso desaparecen.
La creación de un arquetipo profesional es una experiencia realmente empoderadora. En un mundo —y en una profesión— donde a menudo nos sentimos impotentes, cultivar un arquetipo profesional es algo que está plenamente dentro de nuestro ámbito de control. Se trata, además, de un proceso constante y prolongado. El hecho de que podamos mejorar continuamente y ser cada vez más felices a lo largo de nuestras vidas y carreras es una inyección revitalizante.
Los pilares del arquetipo del profesional legal
He identificado cuatro pilares de nuestro arquetipo profesional: (in)competencia (in)consciente, creación de hábitos, inteligencia y liderazgo.
- (In)competencia (in)consciente: se refiere a la manera cómo aprendemos y nos desenvolvemos en el mundo del aprendizaje. Algunas herramientas básicas incluyen la capacidad de autocuestionamiento o de ponerse a prueba, en lugar de simplemente asumir que somos buenos en algo o que tenemos facilidad para desarrollar una habilidad en particular; la reflexión profunda, significativa y sostenida; la observación y la imitación, que nos permiten aprovechar las habilidades de la gente talentosa con la que nos relacionamos a diario; y la voluntad de ser entrenado.
- Hábitos: los malos hábitos obstaculizan nuestro camino al éxito, mientras que el desarrollo de hábitos positivos contribuye considerablemente al fortalecimiento de nuestro arquetipo profesional. Unos hábitos sólidos ahorran tiempo y energía mental que podemos utilizar para concentrarnos en otros asuntos más específicos. Lo mejor de todo es que tener buenos hábitos favorece la creación de más hábitos positivos. Esto hace que este proceso sea una excelente inversión de tiempo y energía.
- Inteligencia: el concepto de inteligencia suele evocar la noción del coeficiente intelectual (CI) que, por muchos años, se creía que era el único factor que determinaba el éxito. Hoy entendemos que la inteligencia es un concepto mucho más multidimensional y contextual de lo que pensábamos. En particular, ahora es ampliamente conocido que la inteligencia emocional (la habilidad para entender y regular nuestras propias emociones) y la inteligencia social (la habilidad para entender las emociones de los demás y responder apropiadamente a ellas) son aún más determinantes que tener un CI superior al mínimo requerido para completar la carrera de Derecho. Además, tanto la inteligencia emocional como la social pueden ser desarrolladas, mientras que el CI es una cualidad relativamente fija.
- Liderazgo: al contrario de lo que se cree, el liderazgo no está atado a un cargo, es la personificación de una cierta forma de pensar y una actitud general. Las definiciones del término liderazgo abundan, pero no todas coinciden en que los líderes son visionarios pues se enfocan en conseguir resultados. Además, quienes lideran son agentes de cambio, porque tienen la habilidad de hacer realidad los cambios que persiguen. Los líderes logran esto porque tienen altos niveles de inteligencia emocional y social.
Fuente: LexLatin
