Los vecinos del barrio Zavala salieron varias noches seguidas con las cabezas tapadas y palos en las manos a recorrer sus calles. Una vez, atraparon a un delincuente y los más jóvenes del grupo le dieron una paliza. Al día siguiente, la policía llegó preguntando por ellos. “No dio resultado, los agentes vinieron buscándonos a nosotros”, cuenta aún boquiabierta Margot Sierra, de 54 años, a la puerta de su tienda de ropa en este vecindario humilde del norte de Quito. Como las patrullas nocturnas no sirvieron, colgaron carteles en las esquinas que ponen los pelos de punta al que lo lee, pero que tienen el mismo efecto que uno que diga se vende: “Barrio organizado. Ladrón atrapado será quemado”. En 30 años en este lugar, Sierra nunca había visto nada igual. El aumento desbocado de la violencia en todo el país empieza a colarse en las casas de los ecuatorianos, que buscan la forma de organizarse frente a una inseguridad que va en aumento. Continúa leyendo “Ladrón atrapado será quemado”, así se organizan los barrios en Quito ante la inseguridad