ONU advierte que entramos a la era de la ‘ebullición global’

El mundo se encuentra al borde de una crisis climática sin precedentes, y las advertencias del secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, han dejado en claro que ya no estamos en la era del calentamiento global, sino en la era de la «ebullición global». Las consecuencias del cambio climático son palpables y devastadoras, y el reciente informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) junto con el observatorio europeo Copernicus ha confirmado nuestras peores sospechas: julio de 2023 será el mes más cálido jamás registrado por la humanidad.

La temperatura promedio de julio, que históricamente se situaba en 16,95 grados Celsius, ha superado todas las expectativas, llegando a 17,08 grados el 6 de julio, marcando un récord alarmante. El aumento de las temperaturas es innegable, y los científicos señalan con certeza que esto se debe a las emisiones antropogénicas, es decir, aquellas generadas por la actividad humana, en particular por la quema de combustibles fósiles.

Los impactos devastadores del cambio climático se sienten en todo el mundo. Desde Norteamérica hasta Asia, África y Europa, este verano se ha convertido en una prueba de fuego para la humanidad. Lamentablemente, estos eventos extremos se han vuelto comunes: inundaciones catastróficas, incendios forestales descontrolados y olas de calor asfixiantes son solo algunas de las manifestaciones de la crisis que enfrentamos. Las comunidades están sufriendo, y los más vulnerables, como los niños y las personas mayores, son los más afectados.

Es ineludible reconocer que la responsabilidad recae sobre nosotros, los seres humanos. Hemos sido negligentes con nuestro hogar común, la Tierra, y ahora estamos cosechando las consecuencias de décadas de inacción y explotación desmedida de los recursos naturales. La ciencia ha hablado, y es hora de escucharla. No podemos permitirnos seguir esperando mientras nuestro planeta se encuentra al borde del colapso.

El tiempo para tomar medidas audaces y urgentes es ahora. Los líderes mundiales deben asumir la responsabilidad y tomar decisiones cruciales para abordar la crisis climática de frente. El sector de los combustibles fósiles ha sido una fuente significativa de emisiones de gases de efecto invernadero, y es hora de poner fin a su dominio. La transición hacia fuentes de energía renovable y sostenible debe acelerarse, y los países deben comprometerse a reducir drásticamente sus emisiones.

El llamado de Guterres para una acción radical y urgente es una necesidad imperante. No podemos permitir que los intereses económicos y políticos nos paralicen ante esta emergencia climática. Cada día de inacción nos acerca más a un punto de no retorno, donde las consecuencias serán catastróficas e irreversibles.

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