A 30 minutos en autobús desde centro de Montevideo se extiende una barriada conocida como asentamiento Felipe Cardoso, junto al vertedero de basura más grande de la capital uruguaya. Al costado de la carretera, unas 80 familias se distribuyen en viviendas que ensamblan paredes con chapa, madera y nailon, bajo techos que capean temporales con el peso de macetas y neumáticos. En el interior, los pisos son de tierra y en la mayoría no hay ventanas. Afuera, la brisa fría de agosto arrastra el humo que desprenden los plásticos y cables quemados. Se respira un sucedáneo endemoniado del buen aire que abunda en otras zonas de esta ciudad. “Todos mis hijos son asmáticos crónicos”, dice Estela Recalde, vecina del asentamiento. Recalde vive desde hace dos décadas aquí, con sus seis hijos menores y su pareja. Como el resto de los vecinos, denuncia que la salud de los niños del lugar está comprometida por la toxicidad del plomo que hay en el ambiente. Continúa leyendo El rostro infantil de la pobreza en Uruguay