Por Eduardo Calderón De la Barca, Gobernabilidad Perú
Introducción
El Perú de hoy atraviesa importantes desafíos en un contexto de crecimiento económico mundial y en lo nacional con una recesión que contrasta, como consecuencia del escenario de convulsión política post pandemia y de una reactivación que necesita mayor confianza y un mejor clima en favor de las inversiones.
Las últimas noticias, que dan cuenta del asalto armado, perpetrado contra la minera La Poderosa que ha dejado una decena de víctimas en la localidad de Pataz del norte peruano, nos coloca en la urgencia de encontrar una solución estabilizadora, que ponga fin a la criminalidad organizada, que afecta la vida de familias peruanas y conmociona a un sector de la industria nacional.
En momentos previos a la llegada del Fenómeno del Niño Global, cuyos efectos podrían afectar a la población más vulnerable, se evidencia la necesidad de una mejor gestión en el uso de los recursos financieros del gobierno y un mayor liderazgo que favorezca el desarrollo económico y social.
El impulso de acuerdos y alianzas interinstitucionales plantea una opción cohesionadora, distinta a las protestas que facilitaron los ataques de nuestros activos críticos y esenciales como la toma de aeropuertos y centrales de energía, la quema de instalaciones mineras, violencia e inseguridad, entre otros.
El Perú se encuentra en un punto crítico de su desarrollo, con desafíos complejos que abarcan desde la economía hasta la seguridad nacional. En este contexto, la colaboración entre la industria minera y las Fuerzas Armadas puede aportar un enfoque transformador y sostenible para abordar estos retos de manera integral.
En ese sentido Gobernabilidad Perú, ha asumido el reto de hacer un llamado a los actores sociales, económicos e institucionales, con el fin de plantear aportes que promuevan y consoliden nuestro desarrollo y nuestra seguridad, mediante las alianzas estratégicas entre los sectores público y privado. Profundicemos en los aspectos clave de esta alianza estratégica.
Importancia de la Minería en el Perú
La minería ha sido históricamente un pilar fundamental de la economía peruana. Contribuye de manera sustancial al Producto Interno Bruto (PIB) y es una fuente importante de ingresos para el Estado. Además, es un motor de crecimiento económico, de generación de empleo en el país y desarrollador de tecnología para todos los ámbitos conexos. No obstante, la industria minera también enfrenta importantes desafíos, incluyendo la necesidad de seguir optimizando sus prácticas ambientales y sociales, fortalecer la seguridad en las operaciones y contribuir de manera proactiva, al desarrollo y mejores beneficios en las comunidades locales.
El presidente del IIMP, Abraham Chahuan, remarcó en Perumin 36 la necesidad de impulsar las inversiones públicas y privadas, así como el desarrollo de las actividades productivas. “Estas son indispensables para generar empleo, cadenas productivas, robustecer los presupuestos públicos y efectuar las obras que la población necesita (…) la minería es una actividad productiva importante tanto por la inversión como por el efecto dinamizador de la economía y resulta esencial para la reactivación económica del país y sus regiones, pero “para lograrlo se necesita del esfuerzo de todos, empresarios, sociedad civil, funcionarios, universidades, líderes y políticos, organizaciones y gremios”.
Roque Benavides: “Para impulsar la competitividad minera, es necesario mejorar las relaciones con las comunidades, a partir del modelo de responsabilidad social compartida con enfoque en el desarrollo sostenible, con soporte de la empresa, gobierno, sociedad civil, etcétera (…) el Perú es líder en producción minera, cuenta con compañías mineras de talla mundial y un ecosistema minero integrado por proveedores y contratistas, consultoras especializadas, universidades e institutos de primer nivel y un marco legal respetado (…) el rol de la actividad minera en el crecimiento económico, representa actualmente el 10% del PBI, el 16% de la inversión privada, el 60% de las exportaciones, el 19% de los tributos empresariales y el 50% del consumo de energía eléctrica.” En Rumbo Minero 21/12/22.
El Papel de las Fuerzas Armadas en la Seguridad Nacional y el apoyo al Desarrollo
Las Fuerzas Armadas desempeñan un papel esencial en la seguridad y defensa del país. Su misión constitucional es garantizar la independencia, la soberanía, la integridad territorial de la República y el control del orden interno. Además de estas responsabilidades tradicionales, las Fuerzas Armadas juegan un papel importante en la gestión de crisis y en la respuesta a desastres naturales. Su capacidad logística y de movilización rápida son vitales para mantener la paz y el orden en situaciones de emergencia.
El concepto de seguridad nacional ha evolucionado en todo el mundo, pasando de la defensa del Estado a la seguridad humana, en donde la prevención es el objetivo fundamental para ayudar a descifrar las causas profundas de las vulnerabilidades, prestar especial atención a los riesgos incipientes y hacer hincapié en la intervención temprana. La prevención refuerza la capacidad para crear resiliencia y promueve soluciones que consolidan la cohesión social y hacen valer el respeto de los derechos humanos y la dignidad. En este nuevo enfoque, la seguridad humana ayuda a los Estados a determinar y superar las dificultades generalizadas e intersectoriales que afectan a la supervivencia, los medios de subsistencia y la dignidad de sus ciudadanos, y se centra en el bienestar de las personas, por lo que abarca aspectos económicos, alimentarios, de salud, ambientales, comunitarios, jurídicos y políticos.
La seguridad nacional debe considerar a la persona, el territorio, los recursos naturales, el medio ambiente y la infraestructura, asegurando las condiciones necesarias para lograr el bienestar proyectado en el escenario futuro deseado (Luis Adawi: estrategia de seguridad y desarrollo nacional).
La falta de conciencia sobre la seguridad y su relación con el desarrollo nacional, junto con la necesidad de una estrategia integral que aborde las amenazas y garantice las condiciones de seguridad necesarias, son desafíos claves. La seguridad nacional debe analizar la influencia de amenazas en el orden interno y la seguridad del país.
En este contexto, el mundo actual puede resultar ciertamente inseguro, con amenazas en múltiples frentes y dimensiones. Las crisis prolongadas, los desastres naturales, la pobreza sistémica, los conflictos violentos, las epidemias y las recesiones económicas, imponen privaciones y socavan las perspectivas de paz, estabilidad y de un desarrollo sostenible en el tiempo. Las crisis son complejas e implican múltiples formas de inseguridad humana, la cual pueden crecer de manera exponencial e irrumpir otros aspectos de la vida de la población, como sucede cuando el crimen y la desestabilización cruzan las fronteras nacionales.
Lahiry 2020 : “Como tal, en este nuevo paradigma, la concepción de seguridad nacional, podríamos afirmar que considera como objetos referentes al individuo (nacional), territorio, recursos naturales, medioambiente, infraestructura e información; debiendo establecerse las condiciones de seguridad necesarias en función del desarrollo proyectado, tanto en los entornos terrestre como marítimo, aéreo, sideral y digital. Es decir, en los espacios en los que se desarrolla e interactúa el ser humano. La falta de una adecuada conciencia sobre la necesidad de seguridad, de un claro entendimiento de la relación con la defensa y el desarrollo nacional; contrastado con la necesidad de una capacidad que pueda hacer frente a las amenazas y pueda garantizar las condiciones de seguridad necesarias para alcanzar los objetivos del desarrollo, contextualizan el problema existencial y evidencian la no existencia de una relación sistémica entre estrategia de desarrollo y estrategia de seguridad.”
Fingar (2011): ”tratando acerca del uso de la inteligencia para anticipar oportunidades y moldear el futuro deseado, sostuvo que no nos deberíamos restringir a pensar que el conocimiento producto de la inteligencia solo nos permitirá alertar a los formuladores de política, así como a los gestores de seguridad nacional, sobre aquello que amenazará a nuestra nación, nuestros ciudadanos o nuestros intereses; aplicando la inteligencia de una forma apropiada y procedimentalmente coherente, permitiría al mismo tiempo identificar oportunidades para moldear el futuro, redireccionando las acciones, alejándolas de inminentes resultados indeseados.”
Retos en el Entorno Regional y Global
El Perú enfrenta retos complejos, incluyendo la infiltración de redes criminales en instituciones políticas y socioeconómicas, así como el debilitamiento de la confianza en soluciones democráticas y orientadas al mercado. La región también se enfrenta a desafíos climáticos y humanitarios que amenazan la seguridad nacional.
En este contexto, es esencial promover y desarrollar nuevas estrategias para promover la seguridad integral y la prosperidad en la región. La colaboración, medidas de confianza mutua y la cooperación entre países son fundamentales para abordar estos desafíos y fortalecer la seguridad regional.
Evan Ellis en su estudio “El desafío de seguridad en el Perú” dice: “no se trata simplemente, de un asunto de grupos criminales individuales. En este país, la red de dinero y la influencia de dicha criminalidad ha penetrado y socavado profundamente las instituciones políticas y económicas, así como las estructuras sociales de la nación, particularmente en el interior del país, de modo que el crimen organizado es en conjunto una economía criminal interdependiente y sinérgica, aunque descentralizada.(…)Cada una de las instituciones armadas también está desarrollando o implementando un concepto para utilizar sus activos a fin llevar la presencia del Estado a las poblaciones locales (…) El pueblo peruano y los profesionales del gobierno tienen una larga historia de resiliencia y la capacidad de adaptarse a la adversidad. Actualmente, lo están haciendo frente a estos enormes desafíos. No obstante, es fundamental reconocer que la criminalidad en expansión (en forma de narcotráfico, minería ilegal, tala de árboles y otras actividades) continúa erosionando la efectividad de las instituciones peruanas y la fe del pueblo peruano en soluciones democráticas y orientadas al mercado para sus retos (…) importante reconocer que lo que suceda en Perú probablemente tendrá profundas repercusiones en la trayectoria de la democracia y la estabilidad en el hemisferio.”
La General Laura Richardson, del Comando Sur de los EE. UU., en conversación con The Atlantic Council sobre las amenazas estratégicas en América Latina y el Caribe, señaló que América Latina y el Caribe, es una región de importancia mundial con vínculos históricos, culturales, económicos, de seguridad y diplomáticos de larga data con los Estados Unidos y que está lidiando con nuevos riesgos de seguridad. Mientras tanto, los desafíos climáticos y humanitarios socavan aún más la estabilidad regional y amenazan la seguridad nacional de los Estados Unidos.
Desde esta perspectiva, es esencial que se promuevan y desarrollen nuevas estrategias para promover la seguridad integral y la prosperidad en la región. La colaboración y la cooperación entre países son fundamentales para abordar estos desafíos y fortalecer la seguridad regional.
Beneficios de una Alianza Estratégica
1. Seguridad en las operaciones mineras: La colaboración entre la industria minera y las Fuerzas Armadas puede contribuir de manera significativa a fortalecer la seguridad en las operaciones mineras, especialmente en áreas donde la presencia del Estado es limitada o donde las operaciones se desarrollan en zonas remotas y potencialmente peligrosas. Esto no solo garantizaría un entorno seguro para los trabajadores, sino que también protegería los activos de la industria.
2. Protección de activos críticos: La industria minera depende de una infraestructura crítica para llevar a cabo sus operaciones, como reservorios de agua, estaciones eléctricas, carreteras, vías férreas y puertos. La colaboración de las Fuerzas Armadas podría fortalecer la seguridad de esta infraestructura, reduciendo el riesgo de interrupciones en la exploración, producción y distribución, garantizando la estabilidad económica.
3. Gestión de crisis y desastres: Las Fuerzas Armadas son expertas en la gestión de crisis y tienen la capacidad de movilizarse rápidamente en situaciones de emergencia. Su colaboración con la industria minera permitiría una respuesta más eficiente y coordinada en momentos de crisis, como desastres naturales, lo que a su vez contribuiría a la seguridad de las comunidades locales y el sostenimiento de la producción minera.
4. Desarrollo de comunidades locales: La minería opera en áreas remotas y rurales, donde las comunidades locales pueden carecer de servicios básicos y oportunidades económicas. Las Fuerzas Armadas, en colaboración con la industria minera, podrían contribuir a programas y proyectos de desarrollo comunitario y de responsabilidad social empresarial. Esto no solo mejoraría la calidad de vida de las comunidades locales, sino que también reduciría los posibles conflictos sociales.
5. Fomento de la inversión: La presencia de las Fuerzas Armadas en apoyo a las operaciones mineras podría generar confianza en los inversores, tanto nacionales como extranjeros. Esta confianza podría atraer más inversión en el sector minero y estimular el crecimiento económico, lo que a su vez beneficiaría a la economía nacional.
Desafíos y consideraciones
Si bien la colaboración entre la industria minera y las Fuerzas Armadas presenta numerosos beneficios, es importante abordar los desafíos y consideraciones que surgen en el proceso. La mutua colaboración plantea desafíos significativos, como la necesidad de garantizar la transparencia y la rendición de cuentas, la gestión responsable de los recursos naturales y el irrestricto respeto por los derechos humanos. También es fundamental que las alianzas se desarrollen en estrecha coordinación con las comunidades locales y se basen en un enfoque de desarrollo sostenible.
Un ejemplo orientador proviene de Chile, donde se ha llevado a cabo una transformación importante en el panorama energético gracias a la alianza entre el sector privado, la academia y otras instancias gubernamentales. Hasta 2010, Chile dependía en gran medida de fuentes tradicionales como el agua, el gas y el carbón, pero desde entonces ha experimentado un notable crecimiento en la capacidad de energías renovables no convencionales (ERNC). Este cambio ha sido impulsado por modificaciones legales y la simplificación de los procesos de permisos, lo que ha hecho que las ERNC sean económicamente viables.
Incluso van un poco más allá: “A la fecha, un grupo de más de 200 expertos convocados por el actual gobierno elaboró una propuesta de una “Política Nacional Minera”], con un horizonte al 2050. En dicha iniciativa participaron de manera directa e indirecta más de mil personas, de diversas instituciones, regiones, empresas y organizaciones. La idea es explicitar una estrategia similar a la desarrollada en el gobierno anterior, denominada “Energía 2050” (…) En las nuevas dimensiones del uso de la fuerza, en el ciberespacio y en lo espacial la capacidad de contar con energías más eficientes ya es una necesidad, en consecuencia, su aplicación en este ámbito, también la debiéramos prever, con la antelación adecuada (…)A modo de ejemplo, la defensa nacional puede convertirse en el laboratorio para la investigación e implementación de nuevas tecnologías de aplicación dual, que una vez realizadas, puedan irradiar hacia otros ámbitos del desarrollo nacional.” John Griffiths S. de Athena Lab.
En el Perú, el tema energético es un tema esencial de la economía actual y futura, por lo que ya es un propósito de la seguridad nacional. Son las instituciones del sector privado y público, así como la academia, los que deben conducir estratégicamente los destinos de las fuentes de energía nacionales, más aún si estas dependen en gran medida de la expansión de operaciones mineras.
El futuro del Perú y su impacto en la región dependen en gran medida de la forma en que se gestionen sus recursos energéticos y de cómo evolucionen los mercados de energía en los próximos años. Tomar decisiones informadas y despolitizadas es esencial para lograr el bienestar de la mayoría de los peruanos y garantizar la estabilidad y la prosperidad en la región.
Acciones que llevamos acabo
1.- Charlas dinámicas y duales sobre el sector minero y sobre temas de seguridad y gestión de crisis, riesgos y desastres. Potenciar una cultura de colaboración y de ventajas comparativas.
2.- Participación en el foro especializado: Minería, tecnología y su impacto en el desarrollo y la seguridad y defensa nacional.
3.- Participación en el comité permanente de análisis y estudios en programas y proyectos de agua y energía.
Conclusión
La colaboración entre la industria minera y las Fuerzas Armadas puede ser una estrategia transformadora y sostenible para abordar los retos socioeconómicos, de seguridad y de desarrollo en el Perú. Para ello, es esencial que esta colaboración se sustente en principios de eficiencia, responsabilidad ambiental, desarrollo del capital humano y participación de las comunidades locales. Una alianza estratégica sólida puede impulsar una economía de alto crecimiento, contribuir a la estabilidad y prosperidad a largo plazo.
