En medio de un turbio panorama político que exige una ruta hacia la estabilidad y la confianza ciudadana, surge la urgencia de redefinir las reglas de juego, sobre todo para establecer un marco más sólido de cara a las elecciones generales del 2026. Por eso, las reformas constitucionales que se emprendan serán cruciales para evitar un escenario idéntico o peor al que hemos experimentado: que llegue al poder un individuo con nulas credenciales y polémicos lazos con el Ejecutivo, como Pedro Castillo, quien intentó implantar una dictadura como sello de su carácter; y por otro lado, tener un Congreso lleno de parlamentarios investigados por corrupción, varios que recurren repetidamente al transfuguismo, mostrando a su vez la fragilidad de los partidos políticos existentes. Esta es una imagen que se ha repetido durante varios años, pero que ha alcanzado su límite, razón por la cual las reglas de juego deben mejorar o de lo contrario esta tensión gubernamental que suele exasperar al electorado seguirá prolongándose. Continúa leyendo Perú. Emergencia constitucional