Por: Eduardo Lago
El escritor estadounidense Cormac McCarthy ha muerto a los 89 años. Su fallecimiento fue anunciado en un comunicado de su editor, Penguin Random House, que no dio una causa específica. McCarthy exploró el lado oscuro de la naturaleza humana en una docena de novelas poéticas y conmovedoras. Algunas de sus obras destacadas son La carretera, No es país para viejos, El pasajero o Stella Maris.
Nacido en 1933 en Rhode Island (Estados Unidos), McCarthy tenía una visión sombría de la condición humana que se encargó de transmitir en sus obras. De Cormac McCarthy se ha dicho que es el mejor novelista que ha dado su país desde William Faulkner. Su obra No es país para viejosfue llevada a la pantalla por los hermanos Coen. En ella Javier Bardem interpreta un papel que le valió el Oscar como mejor actor de reparto.
Reservado, solitario, celoso de su intimidad hasta el paroxismo, Cormac McCarthy forma parte del círculo de bichos raros legendarios sobre los que, a fuerza de desdeñarlo, llueve cuanto codician la inmensa mayoría de sus compañeros de oficio: dinero, fama, atención, la veneración del público y los medios. Al igual que J. D. Salinger o Thomas Pynchon, Cormac McCarthy escribe de espaldas a los lectores, ignorando modas y exigencias comerciales, fiel exclusivamente a su vocación.
Hasta poco antes de cumplir los 60 años fue pobre de solemnidad. Viajaba en una camioneta destartalada, escribía en habitaciones de motel y ninguno de sus títulos vendió mucho más de un par de miles de ejemplares, pese a haber entre ellos varias obras maestras. En Cómo leer y por qué, Harold Bloom afirma que Meridiano de sangre (1985) es la mejor novela americana de la segunda mitad del siglo XX. Publicada unos años antes, en 1979, Suttree, obra que contiene elementos autobiográficos y que su autor tardó 20 años en completar, no le va a la zaga.
Con la publicación de Todos los caballos hermosos (1992), primer volumen de una trilogía sobre la frontera, la vida del novelista experimentó un giro inesperado. Le empezaron a llover premios, sus libros se vendían por millones y Hollywood empezó a cortejarlo. Instigado por su agente, concedió la primera entrevista de su vida. Incómodos con su celebridad, muchos de sus seguidores se sintieron traicionados, y es cierto que aunque el mérito literario de la trilogía es innegable, al entrar en una zona más luminosa la obra de McCarthy perdió algo de fuerza. Las ciudades de la llanura, último volumen de la trilogía, se editó en 1998.
Posteriormente, McCarthy publicó otras dos obras: No es país para viejos (2005) y La carretera (2006). Con La carretera, narración situada en un futuro posapocalítico en el que Estados Unidos aparece como un país habitado por supervivientes entregados a prácticas nefandas como el canibalismo, Cormac McCarthy obtuvo el Premio Pulitzer y una invitación a aparecer en el programa de televisión de Oprah Winfrey. McCarthy aceptó de buen grado la invitación. Algo pareció cambiar a los 75 años en la actitud del hasta ahora huidizo escritor. La noche de la gala de los Oscar donde triunfó No es país para viejos acudió acompañado de su hijo de ocho años.
Se le veía feliz compartiendo el éxito de los hermanos Coen y Javier Bardem. A fin de cuentas, la película que más éxitos había cosechado en la 80ª edición de los premios estaba basada en una obra suya. Y no fue más que el principio. La carretera también se llevó al cine. Dirigida por John Hillcoat fue protagonizada por Viggo Mortensen, Charlize Theron y Robert Duvall.
Estuvo 16 años sin publicar. En ese tiempo, McCarthy —su mayor temporada en barbecho desde que comenzó en 1965 con El guardián del vergel— se empeñó en la escritura de un guion, El consejero (2013), una película de narcos de Ridley Scott que se quedó lejos de sus logros literarios, y en un ensayo sobre el origen del lenguaje publicado en una revista científica llamada Nautilus.
Regresó en 2022 con sus dos últimos libros, El pasajero y Stella Maris, publicados de manera conjunta en español por Random House. A veces macabro y excesivo, pero siempre certero en el retrato del lado oscuro de Estados Unidos, con su muerte se va uno de los últimos grandes novelista de su generación.
Fuente: El País
