Por: Clea Broadhurst
RFI: ¿Qué distancia pueden recorrer los drones?
Franck Lefèvre: Pueden desplazarse varias decenas de kilómetros, dependiendo de su autonomía. Depende de su tamaño. Existen drones de varios metros de envergadura, con un motor suficientemente potente (motor térmico o eléctrico) capaces de transportar grandes cargas a grandes distancias. Además, el conflicto de Ucrania demuestra que un dron comprado por cien euros puede destruir un tanque de ocho millones de euros. Esto está claramente demostrado en Ucrania.
RFI: ¿Revela este conflicto el poder militar que se puede obtener con pocos medios, pero mucho daño?
Franck Lefèvre: La presencia de drones armados en los teatros de operaciones es cada vez más importante, como demuestra el conflicto ucraniano, y esto plantea muchas dificultades. Hasta ahora, utilizábamos los drones para el reconocimiento. Fue Florence Parly (exministra francesa de Defensa) quien habló por primera vez de drones armados en 2017, y fue entonces cuando armamos nuestros drones Reaper.
La dificultad a la que nos enfrentamos hoy es que se trata de drones pequeños capaces de transportar cargas que pueden hacer mucho daño. Estos drones son difíciles de detectar, en parte debido a su pequeño tamaño, pero también porque están hechos de plástico o materiales compuestos, lo que a menudo requiere una combinación de varias tecnologías de detección, ya que el radar convencional por sí solo o las tecnologías de infrarrojos no siempre son suficientes; por ejemplo, los drones con motores eléctricos emiten poca radiación infrarroja y, por lo tanto, son difíciles de detectar.
Esto supone una verdadera dificultad si se tiene en cuenta que estos drones son de libre acceso y, por tanto, accesibles a todo el mundo. Sólo hace falta transformarlos en un arma. Tenemos el ejemplo del dron, que no era malicioso, pero que aterrizó a los pies de Angela Merkel: no nos atrevemos a imaginar lo que podría haber ocurrido si hubiera habido una carga explosiva en su interior.
RFI: Entonces, ¿el principal problema es la detección?
Franck Lefèvre: Sí, y eso es precisamente en lo que estamos trabajando en ONERA. Detectar un dron en un entorno urbano es relativamente complejo, ya que se trata de un entorno denso en el que es difícil distinguir un objeto malicioso de otro objeto. Además, hay que tener en cuenta que la fase de neutralización también es compleja, dependiendo del entorno en el que esté volando el dron. La destrucción de un dron en pleno desierto no plantea los mismos problemas de efectos colaterales que en un entorno urbano. En consecuencia, las fases de detección, reconocimiento, identificación y neutralización son complejas y requieren medios específicamente adaptados a este tipo de objetivos.
RFI: ¿A qué tipo concreto de equipos se refiere?
Franck Lefèvre: ONERA está trabajando en varios sistemas de detección, considerando que será necesaria una combinación de tecnologías frente a este tipo de amenaza. Estamos trabajando en tecnologías basadas en radares. Hay dos tipos de radar, los radares activos que emiten una onda electromagnética que se refleja en el dron, permitiendo su detección. ONERA trabaja también en los llamados radares pasivos, es decir, que utilizan el entorno electromagnético existente, por ejemplo el de las redes de telefonía móvil. Estas ondas ambientales se reflejan en los drones en movimiento y el radar detecta estas señales reflejadas. ONERA ha desarrollado esta tecnología, que permite detectar pequeños drones -de unas decenas de centímetros- a varios kilómetros de distancia.
ONERA también está desarrollando tecnologías optrónicas, de nuevo de dos tipos, pasivas o activas. Los sistemas denominados pasivos realizan una observación clásica de la escena, ya sea en luz visible o en luz infrarroja. También estamos desarrollando sistemas optrónicos activos, basados en láseres, llamados Lidar (Light Detection And Ranging), que pueden utilizarse para detectar drones, iluminando la escena con un láser y detectando los fotones reflejados por el dron.
Repito, la dificultad estriba en detectar, reconocer e identificar y neutralizar, en un entorno complejo como el urbano. Hay que ser capaz de discriminar entre objetos amenazantes y no amenazantes. La envergadura de un dron se acerca a veces a la de un pájaro, por ejemplo. Por tanto, necesitamos sistemas que puedan hacer esta distinción, y por eso es muy probable que un sistema de detección digno de este nombre sea un sistema que combine varias tecnologías, como el radar y la optrónica, por ejemplo.
Por ello, ONERA trabaja también en la fusión de datos procedentes de distintos tipos de sensores, con el fin de proporcionar información fiable al personal operativo, con el menor índice posible de falsas alarmas, permitiendo así la identificación de un objetivo amenazador. ONERA también está trabajando en el aumento de la potencia de las fuentes láser, siendo una posible aplicación la neutralización de drones.
RFI: ¿Vamos a ver cada vez más conflictos de «drones»?
Franck Lefèvre: Es muy probable. El dron tiene varias ventajas para el atacante: es de libre acceso, de bajo coste y se puede manejar con total seguridad. Se dan las condiciones para que este tipo de amenaza prolifere.
Fuente: Radio Francia Internacional