Eslovaquia, Europa. Cambian perspectivas y desafíos con la guerra en Ucrania

En medio de la crisis en Ucrania, Eslovaquia ha sido reconocida como uno de los principales apoyos de ese país en su lucha contra Rusia, junto con Polonia, República Checa y los estados bálticos. A pesar de sus limitaciones, Eslovaquia ha brindado un sólido respaldo a Ucrania, ofreciendo todo lo que su pequeño y modestamente equipado ejército podía proporcionar. Además, el país acogió inicialmente a cientos de miles de refugiados ucranianos, aunque muchos de ellos posteriormente buscaron refugio en República Checa, Alemania o Austria.

Sin embargo, la solidaridad sin límites de Eslovaquia con Ucrania podría estar llegando a su fin. En septiembre, el país celebrará elecciones generales anticipadas y el partido SMER (socialdemocracia), liderado por el exprimer ministro Robert Fico, se perfila como el favorito. A pesar de su etiqueta socialdemócrata, Fico ha adoptado frecuentemente posturas nacionalistas y de derecha, mostrando similitudes en muchos aspectos con el primer ministro húngaro, Viktor Orbán. Desde el inicio de la guerra rusa contra Ucrania, Fico ha expresado declaraciones decididamente antiucranianas y prorrusas.

Otro partido que figura entre los favoritos es HLAS, también de orientación socialdemócrata y liderado por el exprimer ministro Peter Pellegrini, quien alguna vez fue parte del partido de Fico. Si SMER y HLAS ganan las elecciones, Viktor Orbán obtendría por primera vez un aliado en su postura antiucraniana y prorrusa.

Hasta ahora, Eslovaquia ha sido un impulsor clave del apoyo a Ucrania en la Unión Europea. Además, fue uno de los primeros países de la OTAN en proporcionar a Ucrania el sistema antiaéreo S-300 soviético el año pasado. En la primavera pasada, Eslovaquia también entregó todos sus aviones de combate, trece MiG-29, a Ucrania, confiando la protección de su espacio aéreo a República Checa y Polonia. Estos pasos han sido vistos como un ejemplo para otros países, alentándolos a brindar el apoyo militar necesario a Ucrania.

Bratislava también ha proporcionado a Ucrania el sistema de defensa antimisiles KUB. Esta contribución ha sido posible gracias a la protección de Eslovaquia contra posibles ataques con misiles, garantizada por la fuerza internacional de la OTAN estacionada en el este del país, que cuenta con sistemas Patriot y cuenta con la participación alemana.

Sin embargo, a pesar de la postura clara y decidida de los gobiernos que han estado en el poder en los últimos tres años y medio, el estado de ánimo en la opinión pública eslovaca ha experimentado un cambio notable hacia Rusia durante el último año. Según una encuesta de opinión de Globsec realizada en ocho países de Europa central y oriental, los eslovacos son ahora los más prorrusos y antioccidentales de toda la región.

Resulta impactante que solo el 40 por ciento de los eslovacos culpen a Rusia por la guerra en Ucrania, mientras que el 34 por ciento atribuye la agresión rusa a Occidente y el 17 por ciento no sabe a quién responsabilizar. Además, el 76 por ciento de los eslovacos se opone firmemente a las sanciones impuestas a Rusia, y el 69 por ciento rechaza la ayuda militar a Ucrania, argumentando que podría provocar innecesariamente a Rusia. Incluso el apoyo a la permanencia de Eslovaquia en la OTAN es el más bajo de la región, con solo el 58 por ciento.

La situación en Eslovaquia refleja una combinación de factores, como la falta de confianza en las instituciones, la tendencia de la sociedad a creer en la desinformación y la influencia de poderosos actores políticos que aprovechan las frustraciones y los miedos de la sociedad. Este cambio en la percepción pública plantea un desafío significativo para el país y resalta la necesidad de abordar estos problemas para mantener una postura coherente en asuntos internacionales.

Es crucial que Eslovaquia evalúe cuidadosamente las implicaciones de un cambio en su rumbo político en relación con Ucrania. La solidaridad y el apoyo internacional son fundamentales para abordar la crisis en Ucrania y defender los principios democráticos y la estabilidad en la región. Es responsabilidad de los líderes eslovacos asegurarse de que las decisiones futuras estén basadas en una comprensión clara de los hechos y en beneficio del interés común de la paz y la seguridad en Europa.

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