La madrugada del sábado 22 de julio, otro trágico incidente sacudió la ciudad de Sebastia, cerca de Naplusa, al norte de la Cisjordania ocupada. Fawzi Hani Majalfeh, un joven palestino de 18 años, perdió la vida por disparos realizados por tropas israelíes que abrieron fuego contra el automóvil en el que viajaba. El Ministerio de Salud palestino confirmó su fallecimiento, mientras que otro joven palestino resultó herido en el tiroteo y fue arrestado por las fuerzas israelíes.
El ejército israelí ha calificado este trágico suceso como un «intento de ataque con un vehículo en marcha». Según su versión, sus soldados respondieron disparando contra los sospechosos en el automóvil, lo que resultó en la neutralización del conductor y el arresto del otro ocupante. Sin embargo, las tensiones en la región han alcanzado niveles críticos debido a una serie de ataques por parte de palestinos contra colonos israelíes y actos de violencia perpetrados por colonos israelíes contra palestinos.
Lamentablemente, este tipo de incidentes no son aislados en Cisjordania. En días previos, otro menor de 17 años fue asesinado por tropas israelíes en el pueblo de Um Safa, mientras que un joven de 19 años también perdió la vida por fuego israelí durante enfrentamientos en la ciudad palestina de Nablus, cuando las tropas israelíes escoltaban a un grupo de colonos judíos que se dirigían a un sitio religioso.
La región ha sido testigo de una creciente espiral de violencia desde la Segunda Intifada (2000-05), y los datos son alarmantes. Hasta el momento, en 2023, se han reportado al menos 198 palestinos muertos, así como 27 israelíes, un ucraniano y un italiano, según la agencia AFP. Entre las víctimas palestinas, se cuentan civiles y al menos 28 menores, lo que resalta la devastadora repercusión que esta violencia está teniendo en la población más vulnerable.
El área también ha sido testigo de la aparición de nuevos grupos armados palestinos, los cuales han aumentado la frecuencia de sus ataques, dejando 27 muertos del lado israelí, la mayoría de ellos colonos, incluyendo cinco menores y tres soldados.
La ocupación israelí de Cisjordania desde 1967 ha sido un motivo constante de tensión y conflicto en la región. Los asentamientos de colonos israelíes en territorios palestinos, considerados ilegales bajo el derecho internacional, han contribuido a una atmósfera de hostilidad y disputas que ha afectado profundamente a las comunidades locales.
