¿La decadencia del ajedrez?
La anécdota con la que cada martes abren estas Romanzas viaja hoy hasta 1769. El ingeniero Wolfgang von Kempelen recorre medio mundo con una máquina que, según dice, es capaz de ganar a cualquiera que se preste a jugar una partida de ajedrez. El artilugio es una suerte de cabina, con un maniquí de madera sentado frente al tablero. Cuando el retador mueve una pieza, Wolfgang activa una manivela, el maniquí mueve su brazo de madera, y con él se efectúa el movimiento de respuesta. Efectivamente, nadie es capaz de ganar a El Turco, que así se hace llamar este autómata del siglo XVIII. Muchos son los que se acercan, tocan al maniquí, que lleva turbante y túnica, para comprobar que está fabricado con madera. Y lo está. Cuentan que El Turco, en su tremendo misterio, derrotó, entre otros contrincantes, a Napoleón, a Federico el Grande, a Benjamin Franklin o a María Teresa de Austria. Pese a su fama y a las habladurías, nunca se descubrió el secreto. Animo a los lectores presentes en este texto a que intenten descifrarlo en los comentarios del artículo. Continúa leyendo ¿La decadencia del ajedrez?
